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11. Política: Comienza su campaña electoral
Enviado el Viernes, 11 mayo a las 10:34:29 por cacho

ESTADO ESPAÑOL

La abstención y el voto en blanco como rebeldía cívica, un artículo de Jorge López Ave

inSurGente (J.L).- Si la conjunción del Tribunal Supremo, el Constitucional, la Fiscalía, el gobierno y la oposición le impiden votar a quien cree oportuno; si el PSOE engulló definitivamente a la Coalición a la que solía dar su confianza con más o menos entusiasmo; si la falta de tiempo, de fuerzas, o de ilusión, le han impedido dar un paso más para tener una lista revolucionaria en su municipio, este artículo puede ser de su interés. Si por el contrario, el próximo 27 de mayo puede acudir a las urnas para votar con esperanza a una candidatura de izquierda, dése usted por contento. Es un privilegiado.




La actitud a tomar por los hombres y mujeres revolucionarias cuando llegan consultas electorales. se nos antoja un tema importante y casi novedoso en este momento en que el descrédito político alcanza cotas inimaginables, al punto, que el sólo abrir un tema de carácter social se convierte en algo ajeno para la mayoría del cuerpo electoral, que acaba usando la desidia como arma esquiva para cualquier asunto que roce la política, esto es, todo. Y decimos intencionadamente cuerpo electoral, no pueblo, no masas, no clase trabajadora consciente. ¿Por qué millones de personas deciden abstenerse o votar en blanco?¿Es reversible y necesaria esta decisión?¿Cómo deben leer las organizaciones revolucionarias este creciente fenómeno sociológico?


La organización revolucionaria


Es obvio que, de acuerdo a la teoría clásica, el deber de los revolucionarios es dotarse de una herramienta, una organización que sepa forjar y hacer crecer los valores revolucionarios, que no se venda ni claudique, que no renuncie a ningún método de lucha, y es sabido que el escenario electoral es uno de ellos. Pero, la experiencia indica que el trabajo institucional, lamentablemente, se ha convertido por la vía de los hechos, en el campo único del trabajo político, para satisfacción suma del sistema que ve eliminados así peligros transformadores procedentes de las movilizaciones “incontroladas”. Lo constata el hecho, que ante protestas concretas, desde el sistema se nos invita a que usemos los votos para conseguir los objetivos reclamados. Ellos saben que ahí se fragmenta y difumina la lucha, la reivindicación y, para darle razón, los propios clásicos de la izquierda han observado que la abnegación y el desempeño político de los cargos electos de la izquierda en las instituciones, traerá más y más diputados, más y más ediles y así hasta la victoria final. Es una vieja teoría que el paso del tiempo se ha encargado de convertir en un cuento para cada vez menos crédulos.


Las nuevas realidades sociales estén pidiendo actualizar esos criterios de siempre, hijos directos de otras estructuras sociales, de otras necesidades. Es decir, la praxis está desmintiendo a la teoría. Porque aunque puede tirarse de manuales clásicos del marxismo para demostrar que siempre se ha obrado de forma correcta, (aunque a continuación haya que ocultar que lo conseguido es más bien poco), la realidad es que el número de parlamentarios revolucionarios ha ido menguando y, sobre todo, el ruido cuando está presente la llamada “izquierda institucional”en las calles, se ha ido apagando. Todo se ha ido convirtiendo en políticamente correcto, tal y como los dueños del poder querían, la realidad parece desmentir que tengamos una teoría con respecto a la lucha electoral acorde con los tiempos que corren y con la fuerza real que tiene la izquierda revolucionaria. Irse a vuestra casa que ahora la política la hacemos nosotros (desde las instituciones), parecen decir los cargos públicos de la también llamada izquierda pragmática, por cierto, con pocos cambios de caras a lo largo de los años, motivo para pensar que muchos han hecho de la poltrona su modus vivendi único posible y, por tanto, capaces de justificar todo y de tragar con todo lo tragable para seguir ahí.


Es cierto, que al desaparecer el tejido asociativo, el trabajo político de las organizaciones revolucionarias ha aumentado en dificultad de un modo exponencial. Los conflictos en las empresas, la visualización palmaria de las contradicciones del sistema, la pérdida de derechos sociales, el camino emprendido por los gobiernos hacia políticas neoliberales con acentos imperiales y  fascistas, no parecen suficientes para hacer crecer la conciencia de clase. El descrédito de los sindicatos mayoritarios, la similitud en la práctica de las organizaciones llamadas de izquierda con las de derecha de siempre, el interés personal, y sólo personal, de la mayoría de los políticos ha ido creando un escepticismo popular que, irreversiblemente, irá a más.


Es sabido que el capitalismo ha ido tejiendo –fundamentalmente a través de sus medios de desinformación masiva- una especie de tela de araña en forma de individualismo exacerbado, que unido a un aburguesamiento real de las otrora pujante clase obrera, hace aparentemente inviable el crecimiento de las organizaciones de izquierda. Y que por ello, practicar la abstención en determinadas situaciones puede ser un refugio fácil para no marcar en número de votos la cantidad de personas que adhieren a un proyecto revolucionario, en un contexto político donde las ideas y los valores de la derecha (sea estas las conservadoras de siempre, las neocon o las socialdemócratas) no sólo son abrumadora mayoría sino que se han metido en la vida cotidiana de la gente hasta un extremo que sólo el optimismo obligatorio no nos deja decir que con aroma de por mucho tiempo.


La lucha en el campo electoral sólo tiene sentido cuando es reflejo y expresión de grandes movilizaciones populares, de nada sirven cargos electos sin el apoyo en las calles, en asambleas multitudinarias, en la agitación en los centros de trabajo, sin el respaldo, en suma, del accionar de miles de militantes activos y una sociedad en tensión. Lo contrario, es usar el voto para alimentar (nunca mejor dicho) personas de organizaciones desvinculadas de las masas, alejadas de proyectos de cambios radicales, sumidas en el enjuague, las negociaciones y el tacticismo, pero siempre dispuestas a que algún partido más poderoso le dé, al fin, alguna parcela de poder desde donde gestionar el sistema, -con las consiguientes genuflexiones a sus medios de comunicación-, para intentar la perpetuidad en el cargo, para alegría y tranquilidad de los más allegados.


Pero, y entonces, ¿qué hacer?


El tema es qué hacer mientras esa herramienta revolucionaria crece con el trabajo cotidiano de pocos pero entregados militantes, con el empuje y la necesidad de jóvenes condenados a la precariedad laboral, la vivienda indigna y el futuro vacío, con los inmigrantes que comprueban que el paraíso soñado termina en el primer sueldo (en el caso de que lo haya) y con los sectores conscientes de izquierdas que se hartan de seguir apoyando al menos malo.


Lo cierto es que, nos guste o no, amplios sectores sociales han sintetizado una suerte de rebeldía cívica practicando la abstención o el voto en blanco. Es evidente que las millones de personas que deciden no participar en una cita electoral, o haciéndolo con un sobre vacío, lo hacen marcados por una heterogeneidad absoluta. Pero esto no es óbice para que nos detengamos en los que practican esa rebeldía movidos por el hartazgo, por la falta de esperanzas de que su voto en las urnas pueda contribuir a cambiar su realidad y su entorno. No se trata, pues, de lo que se venía definiendo como abstención técnica, va mucho más allá, hay un sustrato político evidente. Quienes la realizan nos están comunicando un divorcio total con el sistema político, la ruptura del cordón umbilical con unos políticos de los que no perciben diferencias sustanciales, sino que, muy por el contrario, son vistos como integrantes de una casta aparte, ajena a las preocupaciones de las gentes.


La abstención crece en todas las clases sociales, pero es en los barrios obreros y entre los jóvenes donde adquiere una especial incidencia, hasta convertirse en un fenómeno sociológico que no va a poder frenar ni una modificación de ley que haga del voto un ejercicio obligatorio, ni mucho menos la amenaza del sistema a los más mayores para que se vote sino no se pagan pensiones, jubilaciones, ayudas sociales, prestaciones, etc.


Ante esta realidad, la izquierda no se puede quedar en simplezas del estilo: son unos equivocados, unos apolíticos hijos del todos son iguales o maldecir porque los abstencionistas no se acercan de una vez a las organizaciones revolucionarias, si de verdad pretenden combatir al sistema, o en simplemente mirar para otro lado y concentrarse en los que aún continúan participando, mejorando para ello el eslogan en la campaña electoral y prometiendo más que el adversario para conquistar su esquivo voto. Máxime cuando los hacedores del sistema han comenzado a  poner en práctica argumentos con sabor a desesperación, sobre lo que costó conseguir el derecho al voto, lo importante y cívico que es ir a las urnas, y frases más o menos patéticas del tipo para exigir hay que participar (pero sólo en las urnas, no se equivoquen), etc, etc. Sería un error poner una venda ante un hecho político de primera magnitud como es el que millones de personas decidan dar un paso al costado y darse por excluidos del actual marco político. Ese mismo marco político que, casualmente, se dice combatir desde la izquierda real.

Es cierto, que esa heterogeneidad junto al individualismo mencionado, impide materializar la abstención y hasta el voto en blanco en grandes movimientos populares, en multitudinarias protestas contra el sistema. Es sabido que no se trata de una abstención militante anticapitalista, pero no por ello deberíamos dejar de analizar las razones, pero sobre todo las consecuencias, del adiós a las urnas que tanta gente viene practicando. Acercar a esas gentes desencantadas a las ideas revolucionarias es el gran objetivo político. Lo de las urnas es un segundo capítulo, de momento, menos importante y en absoluto necesario.



 
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Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 11:48:33
Vale, correcto. El análisis es bueno, pero ¿qué hacemos?. En Yanquilandia no vota ni la mitad del censo y no pasa nada, por mucha abstención activa que se recomiende. Las democracias burguesas son unos sistemas endiabladamente perfectos, para proseguir con la dominación de la mayoría por una minoría (con muchas redes clientelares). Y desgraciadamente no existe hoy ningún Anguita en la izquierda posible, que no real, del sistema. Es trabajo de las bases el de expulsar a los elementos reaccionarios infiltrados en sus asociaciones o partidos. De los sociolatas no hablamos por supuesto, son una derecha moderna con auténticos empresarios capitalistas en sus cuadros dirigentes. I U cuenta con buenas bases y gente de izquierdas, no así sus actuales dirigentes con un paso en la casa común. Por tanto, lo primero que hay que hacer es echar por la borda a los submarinos y empezar de nuevo (por enésima vez). Pero con las ideas claras, la transición fué un engañabobos, llena de marrullerias y mentiras como la de la O T A N, y hay que crear una nueva Constitución y régimen. El tratar de conseguir mayores cuotas de poder o cambiar desde dentro el sistema, es imposible e inviable. Todos los resortes están en manos de los de siempre, la oligarquía eterna que a través de la historia va cambiando algo, para no cambiar nada, llaménse liberales de Cádiz, afrancesados, carlistas, CEDA, fascistas o sociolatas (entre otros muchos). Sólo comprendiendo que debemos estar unidos y con las ideas claras, cabe la posibilidad de como en la oportunidad perdida de la II República, el poder retorne al pueblo y no pertenezca siempre a una minoria de iluminados.



Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 12:04:40
hola
comparto los criterios expuestos, salvo uno que es relevante a mi parecer: el voto en blanco o el voto nulo, en definitiva el voto arrojado en la urna. Ese voto matemáticamente excluye a las opciones minoritarias y favorece por ende a los partidos mayoritarios. El 5% de exclusión como tope electoral se hace no sobre el censo total, sino sobre los votantes, contándolos todos. No creo que las opciones debieran de tener un plus con el voto en blanco. Un ejemplo: en un municipio una opción minoritaria quedó fuera del cómputo por no alcanzar el 5% (alcanzó el 4,86%), le faltaron 200 votos para conseguir al menos la posiblidad de que se le tuviera en cuenta para el reparto de escaños, escaños que fueron a parar al partido más votado y que por ello alcanzó la mayoría absoluta.

Por tanto, mi opción es siempre, en las cincusntancias actuales (Ley D'Hont, listas cerradas y bloqueadas, castigo a las agrupaciones electorales, tope del 5%....) que no se castigue a los electores que optan por organizaciones minoritarias. Por tanto, ABSTENCIÓN PASIVA, de ese modo no favorezco al mayor ni perjudico al menor, y además es un actitud que desprecia "su sistema", por eso están empeñados en que se vote de cualquier modo, incluso con el voto en blanco, pero que se vote.
Es sólo una observación sin más pretensiones. (MFT)



Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 12:04:56
Excelente, Jorge. Ya veremos las puntualizaciones de los MeFisTos progres de turno, jajjaj
Sixela



Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 12:21:41
Pues lamento discrepar sobre la importancia de las urnas. La derecha no se abstiene ni vota en blanco. Todos, "juntos y en unión" -como reza uno de sus himnos- acuden a la cita para mantener el poder a toda costa. Desengañémonos: hoy por hoy,una revolución como la preconizada por los desencantados-hastiados-soñadores, es impensable. El sistema se ha encargado de proporcionarnos un estilo de vida al que no estábamos acostumbrados y que nos impide ponerlo en riesgo tras heróicos libros de caballería. ¿Que lo que nos gobierna hoy es una pseudo izquierda? Bueno, pero al menos va introduciendo en el sistema leyes que en modo alguno disfrutaríamos con el gobierno de la derecha. Lo que no podemos pretender es que de un plumazo se rompa con el Vaticano, se instaure la República y aflore un "paraíso" terrenal de auténtica izquierda (algo que realmente me provoca serias dudas). Vayamos pausadamente, "tacita a tacita", sin aspavientos ni radicalismos, que en estos momentos no nos conducirían más que a una nueva catástrofe. Votemos, eso sí, en masa al PSOE, a IU o a Mao si se presentara. Todo, menos permitir el regreso de la derecha al poder, Saludos
Antonio Pulido




Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 12:35:16
QUE CONSTE: YO NO PIDO EL VOTO PARA IZQUIERDA UNIDA. SI EN ARAGÓN NO ENCUENTRO ALGUNA OPCIÓN MEJOR, SEGURAMENTE ME ABSTENDRÉ. PERO NO PORQUE ALGÚN JOVEN EXALTADO PIDIERA "NI UN SOLO VOTO PARA I. U.", SINO POR ALGO MÁS PROFUNDO Y COHERENTE.

Y COMO NO SÉ SI INSURGENTE REPRODUCIRÁ LA INTERVENCIÓN DE ISAURA NAVARRO EN EL PARLAMENTO, ME PERMITO INCLUIRLO YO, PIDIENDO EXCUSAS A TODOS POR TAL ATREVIMIENTO, PERO ESTOY SEGURO QUE, EN ESTA OCASIÓN, MERECE LA PENA.


REBELIÓN, 11-05-2007
Intervención de la diputada en el parlamento español
Viva Cuba libre de injerencias
 
Isaura Navarro
Rebelión
Pleno del Congreso de los Diputados del 8 de marzo de 2007
Moción motivo de Interpelación Urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, sobre el apoyo del Gobierno a los defensores de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos en Cuba.
Intervención de Isaura Navarro Casillas, en nombre del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds.
Los católicos creen que el Papa es el representante de Dios en la tierra y le siguen con fe ciega; ustedes, señorías del PP, deben creer que son los representantes de Bush en España y le siguen a Irak, a Guantánamo y a donde haga falta (Aplausos.-Rumores.), incumpliendo normativa española y burlando toda la protección de los derechos humanos, siempre emulando al Gobierno norteamericano. A Izquierda Unida la política exterior estadounidense no nos produce el mismo efecto que a ustedes, no es ninguna novedad; es más, nos parece un cáncer para la humanidad, pues solo trae hambre, muerte, destrucción, guerras, desigualdad y pobreza extrema; ustedes son aquí sus portavoces, y se les antoja que el Gobierno español haga lo mismo, que baile en todos los asuntos de política exterior al son que marca el Gobierno norteamericano.
Desde Izquierda Unida no creemos que eso sea ni lo mejor para Cuba, ni lo mejor para los cubanos, ni lo mejor para España; al contrario. Celebramos la recuperación de las relaciones con un país que debe ser amigo y hermano, un pequeño país en territorio pero grande en espíritu, y del que tenemos mucho que aprender, como de su labor solidaria en el mundo. Un ejemplo: mientras Estados Unidos envía tropas e invade países, Cuba envía médicos, ofrece estudios de medicina (Rumores.), en la actualidad becas a más de 12.000 estudiantes de 83 países. ¿Sabían ustedes todo eso? ¿Saben cuál es la realidad cubana? Seguramente no. (Rumores.) Mientras Cuba hace todo eso, ¿qué hace Estados Unidos? Estados Unidos libera al terrorista Posada Carriles que atentó contra un avión comercial, entre otras muchas acciones de su sangrienta trayectoria terrorista, y que costó la vida a 73 personas. ¿Esa es la política de derechos humanos que ustedes defienden? Nunca les he visto presentar ninguna iniciativa sobre este señor y su liberación. Nada dicen al respecto, como nada dicen sobre el caso de los cinco jóvenes cubanos encarcelados ilegalmente en Estados Unidos que no hacían más que luchar contra el terrorismo.
Nada dicen de las relaciones entre el presidente de Colombia y el paramilitarismo, un país con el mayor número de desplazados del mundo, con datos dramáticos de vulneración de derechos humanos. ¿Dónde están las iniciativas sobre Colombia? Estas son pruebas de que a ustedes no les preocupan los derechos humanos, ni Cuba ni ningún lugar. Lo que les preocupa es que Cuba es un país referente en Latinoamérica en erradicar el analfabetismo, en sanidad pública, en educación para todos, en solidaridad, por lo tanto en igualdad; todo eso a pesar del bloqueo norteamericano.Es evidente que estos valores no tienen por qué gustarles a ustedes ni tienen por qué gustar a todo el mundo, pero a nosotros nos parecen relevantes. Es más, ustedes consideran un negocio cualquier tarea que haya de cumplir el Estado, como sanidad y educación, por eso apoyan la enseñanza privada y otorgan la gestión de los hospitales a las entidades privadas, al igual que hace Estados Unidos, siempre su referente. Los latinoamericanos están cansados de esa política, están cansados de escucharles a ustedes hablar de libertad cuando en realidad lo que quieren es la libertad del más fuerte para golpear al más débil. Los latinoamericanos ven en Cuba un referente, están cansados de ser golpeados y explotados, de Estados reducidos a la mínima expresión que nada les aporta, de la explotación ajena de sus recursos naturales, del neoliberalismo radical que ustedes representan y que les ha llevado a niveles de pobreza y de desigualdad intolerables.
Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, cada vez más países respiran un bullicio de verdadera libertad, y eso es lo que a ustedes les irrita. Los valores que inspiraron la revolución cubana se extienden a pesar de sus campañas anticubanas catastrofistas permanentes en la era de la propaganda, y seguramente eso es lo que les pone nerviosos, que Latinoamérica despierte y demuestre que sí hay una alternativa. Señor Moragas, ¡Viva Cuba libre de injerencias norteamericanas! ¡Viva la revolución cubana! (Rumores y protestas.)
…………..
 



Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 14:04:55
 Pues va a ser ke sí, Jorge.

 "Ande, ande, ande..., con el referendum la hemos hecho buena...", cantábamos en el año 1.976 los que no votamos aquella excrecencia que ha dado lugar a esta inmensa mierda.
 ¿Pero qué cóño hacen los "tribunos de la plebe" coqueteando, cuando no yéndose de farra con los herederos de los asesinos de los pueblos de España?
 ¿Qué clase de sinvergüenzas están votando los descendientes de represaliados, fusilados, torturados, exiliados?
 ¿Cómo se atreven a exigirnos que votemos en un sistema intrínsecamente corrupto por la mierda de la ley d´Hont, donde un voto es pura mecánica cuántica en función del lugar, el sitio, la lluvia, los kilómetros cuadrados,  y un montón más de gilipolleces por el estilo?
 ¿Alguien cree que el voto sirve para algo más que como prolegómenos de un golpe de estado cuando al capitalismo no le salen las cuentas?

 Dicen que la Historia es la maestra de la vida, ¿seguro?
 




Re: Comienza su campaña electoral. ¿Y LA NUESTRA? (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 15:49:38
NO A LA VIOLENCIA Y A LAS ARMAS. POR AHI SE EMPIEZA PARA TENER RAZON.



Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 16:02:58
 Cada cual tendra que ver que es lo que le ofrecen en su municipio y si no hay ninguna alternativa para poder votar en consecuencia lo mas coherente para mi modo de pensar seria la abstencion aun cuando creo que puede haber grupos minoritarios a los cuales ofrecer su voto. Si no los hay abstencion. En mi caso lo tengo mas facil vivo en E.H. y aqui no otra alternativa, esta claro EAE-ANV.
 En el estado  creo entender que el PCPE se presenta en algunos lugares. Pues no estaria mal para empezar a dar batalla.     Y haberlos hay mas grupos para apoyar.....

 Osasuna.



TOMA VOTO!!! (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 18:14:41
Efe / MADRID (11-05-2007)


La Audiencia Nacional, en un auto conocido hoy, desestima el recurso de apelación presentado por la Fiscalía Anticorrupción, tras la decisión de anular las actuaciones, por parte del Juzgado Central de lo Penal, el pasado mes de marzo. Por tanto, la Sala de lo Penal confirma “íntegramente” el auto de este juzgado y deja así sin efecto la acusación de delito societario por falseamiento continuado de las cuentas anuales contra los cinco ex ejecutivos del banco.

El tribunal cree que el delito societario, para que afecte una pluralidad de personas y sea “perseguible”, debe ser denunciado por la persona o entidad agraviada que, en este caso, sería el Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).

Se confirma además las tesis expuestas, en las cuestiones previas al juicio, por la defensa de Ybarra y el resto de los implicados, quienes exigían el archivo de la causa por no existir perjudicados ni haber causado perjuicio económico alguno a la entidad, pese a que habían ocultado fondos de la entidad en paraísos fiscales por importe de 225 millones de euros.

En su resolución, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se basa en el principio “de mínima intervención en el derecho penal” y recuerda que la persecución de los delitos societarios “puede tener especial incidencia” en la vía civil.

En el terreno administrativo, en marzo de 2002, el Banco de España abrió un expediente al BBVA por haber ocultado durante trece años, hasta el año 2000, la existencia de unos fondos secretos, que llegaron a suponer unos 37.437 millones de pesetas (225 millones de euros). La Audiencia Nacional ya relacionó su decisión con la jurisprudencia del Tribunal Supremo y, en concreto, con la sentencia de noviembre pasado, que absolvió a Ybarra del delito de apropiación indebida por los fondos de pensiones que creó el banco para sus consejeros por un importe de 19,24 millones, procedentes de las “cuentas secretas”.

El auto, ratificado hoy, señaló que no existe perjuicio económico porque “los fondos no estaban contabilizados, pero no habían salido del patrimonio del banco”. Además, añadió que ni el BBVA, que dio cuenta de la existencia de esos fondos ocultos a los empleados y accionistas, ni los socios ni terceros interpusieron denuncia alguna por esa causa, por lo que la argumentación del ministerio público de la existencia de múltiples perjudicados “se rechaza de plano”.

 Votad, votad, ...




Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 20:12:28
El sueño de la mayoría democrática, base del cambio social "en libertad" es una vieja utopía de los reformistas que en el mundo han sido. Porque no existe ninguna "mayoría democrática" - en nuestro caso parlamentaria- que, por sí misma garantice la transformación del sistema ("cretinismo parlamentario" era el despreciativo epíteto usado por Marx).

Y esto es así en primer lugar porque siempre en esa mayoría se contiene, a la vez que el deseo, el método, y en cierto sentido el rechazo del cambio del sistema, es decir, contiene siempre el deseo de reforma. De ahí que los partidos que siguen basando su acción política en el "juego de las mayorías democráticas" tengan inexorablemente que realizar una práctica reformista en el proceso de lograr la aceptación de dichas mayorías.

Por otra parte, el peso reformista de la "mayoría democrática", aunque minoritario numéricamente en muchos casos, tiene un peso social determinante de forma que las mayorías se van haciendo necesariamente cada vez más amplias.

No es de extrañar, por tanto, que el presupuesto político de cambio social basado en la mayoría parlamentaria, y dentro del mecanismo estatal burgués, tenga que ampliar sus exigencias de una cada vez más dilatada mayoría (el 60, 70 por 100) de escaño-votos) para ejercer su prometida labor transformadora integrando, así, cada vez mayores capas de reformistas en su base social de apoyo. Amargo destino de los partidos reformistas que cuando más condiciones políticas crean para cambiar la sociedad, más lejos están de poder hacerlo.

Pero, aparte de este factor, existe otra condición que reduce el proyecto de "mayoría" en una simple utopía reformista, y es el factor ideológico, exigencia del sistema de dominación burgués, uno de los pilares del dominio social al que no se puede considerar, y mucho menos combatir aislado del sistema de dominación en su conjunto. Exigencia que adquiere una gran importancia en las sociedades burguesas democráticas.

Puede decirse sin exagerar, aunque, quizá simplificando el asunto, que la democracia dentro del sistema de dominación burgués está en función directa con la eficacia del sistema de subyugación ideológica. Valga como ejemplo la situación vasca.

En virtud de la exigencia de la hegemonía- con su traducción en la "mayoría política"- la lucha adquiere caracteres antiideológicos. Se trata de desideologizar para poder conquistar la hegemonía. Es la condición del poder. Sin embargo, el problema sigue en pie, ¿Cómno desideologizar si la ideología es parte integrante del sistema social?.

Lenin señaló con toda claridad y justeza que la desideologización mayoritaria solo es posible a través de la acción estatal, es decir, a través de la acción política del proletariado, convertido en nuevo Estado, y en cuanto tal, enfrentado al viejo..

No es por tanto, una cuestión de mayorías previas dentro del sistema, sino de organizar fuera del sistema estatal -precisamente como formas alternativas de estructura estatal- a cada vez mayores capas subordinadas bajo la dirección de la minoría desideologizada.

La mayoría social se conforma así en un proceso revolucionario que posibilita la acción dirigente de la minoría desideologizada sobre la mayoría aún ideologizada., y que en un proceso más lento va desideologizando. La acción revolucionaria -a nivel de estructuras estatales antagónicas y alternativas- es previa a la desideologización mayoritaria; aunque esta acción misma sólo puede ser mayoritaria para alcanzar su carácter estatal.

La capacidad de organización en estructura estatal antagónica y alternativa no está determinada a nivel ideológico sino estructural; la ideología juega contra estas formas de organización estatal alternativas de las clases subordinadas como un disolvente, sin contar la acción puramente represiva a nivel institucional que existe siempre en las sociedades capitalistas incluso las más democráticas, generalmente con el apoyo o neutralidad del reformismo de izquierdas (volver a considerarlo desde los últimos acontecimientos en Euskal Herría).

Contra este disolvente ideológico actúa la minoría desideologizada, es decir, consciente, cuya acción exige a su vez la organización específica partidista.

Es, por tanto, en el proceso de consolidación y desarrollo de las estructuras estatales antagónicas y alternativas de las clases subordinadas donde se realiza la desideologización a través de la acción de la vanguardia consciente. El proceso revolucionario se unifica. Se rescata así la lucha contra el mecanismo de subyugación ideológica del terreno cultural de la ideología, que es donde lo sitúan los reformistas.

La mayoría, por tanto no puede ser entendida exclusivamente como una mayoría parlamentaria, como una mayoría social expresada y configurada dentro de la mecánica institucional ( es decir, dentro de la estructura eststal burguesa), sino como la organización consciente de las clases subordinadas en estructura estatal alternativa, y por tanto, en la acción política, y no en el campo ideológico.

No se trata de conseguir el apoyo de las clases subordinadas para la acción institucional, sino de apoyarse en la organización alternativa de las clases subordinadas, en sus instituciones de poder para la acción revolucionaria.

La acción revolucionaria busca, en su lucha política dentro del sistema, no la "delegación" de poder que caracteriza al sistema liberal, sino la organización del poder, utilizando parte de ese poder - o mejor dicho, la dimensión "delegadora" del poder- como instrumento protector del poder
subordinado en el seno del sistema, buscando la oficialización del poder alternativo tan sólo en este sentido tiene valor y debe entenderse la lucha por la democratización del Estado, la ampliación de la democracia, etc..

Pero no debemos olvidar nunca que esta acción política en el seno de la estructura estatal de la sociedad burguesa "democrática" es vital; sin ella, la organización de la estructura estatal alternativa de las clases subordinadas sería prácticamente imposible y en cualquier caso, efímera. La democratización del Estado, tal como pregonan los nuevos reformistas es, por tanto, una necesidad, pero sólo adquiere sentido en el proyecto revolucionario de transformación social, lo cual pasa, como hemos visto, por la organización de las clases subordinadas en alternativa estatal ( lo no excluye, por supuesto, alternativas para la organización de las clase subordinadas en un marco nacional en un Estado-nación como alternativa estatal -en este caso desembocando en otro Estado, como se puede ejemplificar otra vez observando la lucha vasca).

De aquí se deduce la base política y teórica de la unidad dialéctica entre las fuerzas revolucionarias y el reformismo de izquierdas en la estrategia al socialismo.
Colectivo Izarra Gorria.





A SUA campaña eRectoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 21:05:52
Coido que en Euskal Herria o sentido da votación máis visible contra do sistema do posfranquismo bourbónico é o voto nulo (pese que se perxudiquen os partidos minoritarios como Aralar,etc. porque da maior participación e conta nos votos). Non é un grave problema


No resto do €$tado, con outras condicións obxectivas case iguais, pero diferentes, o voto nulo vai contra a maior diversidade no espectro parlamentar (contra os minoritarios tamén os de "esquerda")


A miña opción foi ata hoxe solicitar o voto por correo e quedarme con el, de xeito que amosa unha actitude activa fronte a abstención, e non se pode dicir que é técnica, é dicir, que a xente pasamos.


Se contaramos con unha candidatura, antes de nada xurdida (e subordinada) dos movimentos de resistencia en tódolos campos, á par que os mesmos movimentos accionan, entón sería interesante participar só para ter altofalante e denunciar con máis medios o sistema, á vez que chegar a máis xentes.






Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 21:49:01
Este tema plantea una interesante discusión:

Si en un Estado-nación compuesto por diferentes pueblos, con diferentes "velocidades" políticas, se podría proponer una respuesta política concreta, como en este caso válida urbi et orbi.

O, dicho de otra manera, si lograría, un solo partido leninista con ámbito del Estado-nación, concretar, analizando la información de la realidad a través de sus células, una consigna política unitaria, una vez aprobada ebn el órgano correspondiente, en virtud del centralismo democrático, aplicarla en todo el ámbito del Estado-nación.

Porque, parece indudable que, en Euskalherría, al menos en su subconjunto Comunidad Autónoma Vasca, la potencia política de la izquiertda abertzale puede batallar, bien yendo a todas y cada una de las mesas electorales introduciendo la papeleta donde opine que se presenta una fuerza política cercana, bien presentándose donde hayan amputado fascistamente esa posibilidad y  exigir allí mismo su derecho al voto, bien a introducir en la urna un voto nulo con consignas diversas etc.
 Parece claro que estas acciones, ejercidas por decenas de miles de personas, pueden tener un efecto político y de denuncia.

Por el contrario, estas formas de lucha, pongamos por caso en una pequeña localidad española, no: si acaso el efecto de considerar a quien lo realice alborotador, antidemócrata u original diletante por lo menos.

También es cierto, existe la posibilidad de decretar el partido único para la clase única en el Estado único y tratar las reivindicaciones y objetivos dispares como Procusto, quien, como se sabe, tenía una cama preparada para sus invitados.

Eso sí: Si eran muy pequeños para la cama les estiraba los huesos, mientras que si el lecho les quedaba pequeño les cortaba las piernas.

Y. ¿Qué dijo Lenin sobre las elecciones municipales actuales?

salud.
J. Larra





Re: Comienza su campaña electoral (Puntuación 0)
por Anónimo el Viernes, 11 mayo a las 23:26:17
Y esta ¿no puede ser una alternativa valida? Yo creo que si y ademas coherente

CIUDADANOS EN BLANCO, SU JUSTIFICACION



 
1.- Enraizado en el Voto En Blanco
“Ciudadanos en blanco” ha partido -y parte- de la oportunidad e incluso necesidad de fomentar y practicar el “voto en blanco” en las distintas convocatorias electorales.
El razonamiento común que en “ciudadanos en Blanco” nos hemos hecho es el siguiente:
En nuestra sociedad parece percibirse cada día con mayor amplitud un déficit de justicia y democracia en las instituciones políticas que produce en muchos ciudadanos rechazo de la política al uso y, con alguna frecuencia, rechazo del sistema político vigente, tal como está plasmado en las leyes y en la propia constitución; lo que les lleva, a la hora de las elecciones a los consistorios y a los parlamentos, a la abstención o el voto en blanco.
Para unos actúa como motivación de su postura la corrupción, demasiada frecuente, a su juicio, y no ejemplarmente castigada y que se acerca hasta los mismos aledaños del poder. (Corrupción hoy evidenciada con toda claridad a lo largo y ancho del país en la construcción y el urbanismo).
Para otros, es la ya crónica enfermedad del paro y del trabajo precario, amen de la exclusión social a que muchos están abocados cuando no han caído ya. Añádase la disparatada y aberrante espiral del precio de las viviendas que hipoteca toda la vida laboral de una persona.
Les mueve, asimismo, el desmantelamiento, por privatización, de determinados servicios públicos en sanidad, educación y trasportes, por ejemplo. Les inquieta la falta de atención a los problemas fundamentales de cara al futuro: contaminación y cambio climático, desertización, agotamiento de recursos no renovables, nuestra participación en las guerras exteriores y el armamentismo en que a través de la OTAN y la UE, entre otros organismos internacionales, estamos insertos.
Algunos -más bien, muchos- apuntan al déficit democrático como tal: listas cerradas en las candidaturas, estructura piramidal de los partidos políticos, opacidad de su financiación, obediencia de senadores y diputados al partido propio y no a los electores, búsqueda descarada del poder y el privilegio, abuso de las mayorías, etc.
Otros más, conscientes de que de hecho todos los pueblos y países estamos relacionados, no ven ni intención ni programas creíbles y eficaces para abordar los problemas de justicia, estrechamente vinculados a la viabilidad de la paz, que genera en el mundo la tremenda e injusta desigualdad entre ricos y pobres, entre integrados y excluidos.
Preocupa, en este sentido, la vinculación con organismos internacionales, comenzando con la Unión Europea, que generan ingente materia legislativa vinculante para nuestro país, pero nunca explicada con suficiencia y debatida con conocimiento de causa por los ciudadanos.
Un grupo numeroso de ciudadanos cree que el sistema legal vigente no ampara como es debido los derechos sociales y económicos de las personas, pueblos y colectividades; máxime, cuando se da, con apoyo de la legalidad, una defensa a ultranza de la propiedad privada ilimitada (véase, por ejemplo, el caso de las patentes farmacéuticas de tan negativa influencia entre los pobres) y de los derechos del sistema financiero (véase el añejo, pero sangrante, problema de la deuda externa). Resulta en este sentido paradigmática la dificultad de acceder hoy, en nuestro país y también en los de nuestro entorno, a una vivienda digna, a no ser hipotecando toda la vida laboral y, como consecuencia, la vida sin más (hipotecas a 30, 40 y hasta 50 años).
Todo este conjunto de razones -para unos, todas; para otros, algunas- hacen creer que es el sistema como tal el que debe reformarse y que los partidos políticos, tal como están estructurados, no pueden dar respuesta a las exigencias políticas y sociales de hoy. Y eso es lo que lleva a algunos a abstenerse en las elecciones y a otros -persuadidos de que la sola abstención puede ser tachada de irresponsable- al voto en blanco o a elegir la candidatura que, entre todas las propuestas, le parece la menos mala.
Evidentemente, “Ciudadanos en Blanco” opta por el “voto en blanco”, convencidos de que la mera abstención es objetivamente una dejación de responsabilidad. Cuando se nos convoca a manifestarnos sobre algo importante para la sociedad -y las elecciones lo son- nuestra respuesta debe ser clara y -así lo entendemos- la abstención no lo es; aunque, sin duda, ésta que entendemos como irresponsabilidad ciudadana deba preocuparnos a todos, pues es el síntoma de una atonía o fatalismo social de muchos que o desesperan de la posibilidad de que la sociedad pueda mejorar, o creen que solo la subversión puede cambiarla, o que lo mejor es colocarse al margen y sacar el mayor provecho individual posible.
No ignoramos que muchas personas que se abstienen en las votaciones están tratando de construir al margen de las instituciones vigentes una sociedad mejor y más justa. En construir más allá e incluso por encima de lo existente estamos de acuerdo y en ello estamos también nosotros. Lo que nos atrevemos a recomendar a éstos es que también, a través del voto en blanco manifiestan su desaprobación a lo existente, pues su simple abstención siempre resultara cuando menos confusa.
En cuanto a los que eligen “como mal menor” al a lo menos malo, solamente recordarles que situarse en esa zona de tibieza entre lo frío y lo caliente puede resultar “el mal mayor” pues colabora a perpetuar indefinidamente los fallos y deficiencias del sistema.
2.- El Plus de Ciudadanos en Blanco:
Partiendo, pues, de la convicción de que es el sistema como tal el que debe reformarse y que los partidos políticos, tal como están estructurados, no pueden dar respuesta a las exigencias políticas y sociales de hoy, el problema está en que, legal y constitucionalmente, el simple voto en blanco no resulta eficaz, al menos a corto plazo, para cambiar la forma de hacer política ni, por supuesto, las estructuras socio­políticas; aun reconociendo la ingente y meritoria labor de concienciación que han llevado a cabo determinados grupos que han promovido sin descanso el voto en blanco desde muy sólidas razones.
Presentar un nuevo partido tampoco tendría sentido, pues los condicionamientos existentes le obligarían a entrar por el sistema en que están enredados los demás. Igualmente, proponer una nueva ley desde la iniciativa popular no parece poder llegar lejos; pues, aparte de la difícil recogida de medio millón de firmas, la ley propuesta habría de ser debatida por los menos interesados en que salga adelante.
Una salida imaginativa -y creemos que eficaz, como comienzo de un camino- es la del colectivo "Ciudadanos en Blanco". Este colectivo se ha constituido recientemente (apenas hace cuatro años) en partido político, pero atípico (un no-partido, dicen ellos), con una doble finalidad:
 
1°.- Impedir que los partidos que se presenten a las elecciones se apropien del voto en blanco y, hasta cierto punto, también de la abstención.
2°.- Dar una salida -volviendo eficaz el voto en blanco- a los votantes en blanco y a los que, a la hora de elegir entre los partidos existentes, se rigen por la regla del menos malo.
Por ello, llevan como punto único y exclusivo de su programa que se modifiquen las leyes correspondientes o se promulgue una nueva para que se computen los votos en blanco en igualdad de condiciones con los de las candidaturas, de modo que se dejen sin ocupar -queden vacíos- los escaños que, por el número de votos en blanco emitidos, pudieran corresponderles. Su lema es: POR UN VOTO EN BLANCO COMPUTABLE.
Mientras esa ley no se promulgue, “Ciudadanos en Blanco”, siempre que se presente a las elecciones (ya se presentó a las últimas correspondientes a la Asamblea de la Comunidad de Madrid, en las que obtuvo 10.000 votos y a las Generales para el Congreso y el Senado del país, con 40.000 votos a su favor), pedirá el voto para su formación, comprometiéndose a dejar vacíos los propios escaños que pudieran corresponderle.
Por lo demás Ciudadanos en Blanco se disolvería inmediatamente que la ley que solicita fuese aprobada; pues no tiene ninguna voluntad de poder.
De esta forma “Ciudadanos en Blanco” asume todas las razones de los votantes en blanco, que quieren profundizar la democracia, sin especificar ninguna ni hacerla suya en exclusiva. Únicamente pretende que se visibilice en los parlamentos la disconformidad de estos votantes que no se encuentran en pie de igualdad con los que votan a las demás formaciones políticas.
Otra cosa es que, iniciado este camino y caminado por él el espacio suficiente, no se alegren -que sí se alegrarán- de que aquellos que se sientan impulsados a ello den futuros pasos de propuestas concretas. Ahora dejan la pelota en el tejado de los partidos tradicionales por si, recibido este serio aviso, son capaces de cambiar de rumbo y votan la ley que se les pide.
3.- Ciudadanos en Blanco, Partido abierto
Partimos de un hecho. Según el registro del Ministerio del Interior, son varios centenares los partidos políticos inscritos; en su mayoría lo que entendemos por partidos testimoniales. Incluso son abundantes los de ámbito exclusivamente municipal.
Comprendemos efectivamente (y no vamos nosotros a negar su legitimidad) que muchos grupos de ciudadanos, descontentos con el discurrir de la vida política, quieran, al margen de los partidos al uso, proponer, en las contiendas electorales sus puntos de vista y para ello constituyan partidos políticos haciendo hincapié en uno u otro punto programático para darle autenticidad a la democracia. Sin duda, estos grupos hacen una labor positiva como movimientos sociales, pues airean y ponen de relieve un conjunto de problemas reales y planteamientos distintos que generalmente ignoran o desprecian los “profesionales” de la política.
Sin embargo, entendemos nosotros, en orden a ser eficaces este proceder choca con dos enormes dificultades. Por una parte, el blindaje de los políticos al que ya nos hemos referido. Y, por otra, la inevitable atomización de grupos y tendencias debido a las diferentes razones por las que cada grupo se opone al actual proceder político. De ahí que “Ciudadanos en Blanco”, aun aceptando como válidas las razones de cada grupo, apueste por el voto en blanco sin más aditamentos y sin potenciar unas razones sobre otras. Confluimos y coincidimos con todos en el rechazo y eso es lo que expresa el “voto en Blanco Computable”; que se escuche al conjunto de los que no están de acuerdo.
Lo cual no quiere decir que cada grupo, en campaña electoral y fuera de ella, no pueda y deba manifestar públicamente sus razones y propuestas; lo que, desde luego, enriquecerá enormemente la conciencia política de los ciudadanos. Pero lo que pedimos al ciudadano, a la hora de votar, es que, mediante “Ciudadanos en Blanco” manifieste su voluntad de que el voto en blanco, es decir, su rechazo responsable, sea “computable”.
Se comprende así por qué “Ciudadanos en Blanco” no puede coaligarse con otros grupos que incluyen en su programa una lista de reivindicaciones o propuestas detalladas, pues nos veríamos obligados a no coaligarnos con otros grupos que también ofrecen propuestas concretas pero distintas de las de los anteriores. No es por desprecio a ninguno sino por respeto a todos. No podemos elegir; pues tendríamos que dejar fuera a muchos que también tienen sus razones válidas para el rechazo, y contentar a todos supondría elaborar un programa completo de acción política, y a eso por principio renunciamos para no caer en la trampa del sistema y para dejar, como venimos defendiendo, la pelota en el tejado de quienes se atreven a constituirse en “profesionales” de la política. Solo, pues, podemos coaligarnos con quienes en su programa lleven como único punto la reivindicación del “Voto en Blanco Computable”, aun cuando, repetimos, lo defiendan desde sus planteamientos y razones (Sólo rechazamos los planteamientos y razonamientos que justifiquen o defiendan la violencia o propugnen soluciones manifiestamente antidemocráticas). Con esta condición estamos dispuestos a unirnos en pie de igualdad a todos los que lo deseen. De otra manera sólo nos es posible caminar por nuestra cuenta hasta donde nos sea posible y hasta donde seamos comprendidos.
Donde realmente “Ciudadanos en Blanco” está abierto a todos es en la promoción y composición de sus posibles listas electorales. Cualquier grupo de ciudadanos de un municipio, de una provincia o de una autonomía puede presentar una lista como “Ciudadanos en Blanco” siempre que el “VOTO EN BLANCO COMPUTABLE” sea su punto programático (defendido, como ya hemos dicho, desde sus propios planteamientos), y “Ciudadanos en Blanco”, en cuanto partido político lo asumirá como propio.
Por “Ciudadanos en Blanco” Fedro Galindo Tapias
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