Cultura para la inSurGencia
Sobre La marcha de los 150.000.000 de Enrique Falcón, un artículo de Antonio Orihuela
inSurGente.- "La marcha es el nombre de los aniquilados, de los devastados, de los marginados, de los hechos a golpe y hambre. La marcha es el nombre de los que ya vienen, de los que aún viven y protestan, de los que no se arrodillan, de los insurrectos, de los pacíficos que no hablan la lengua del Amo, de los que alzan las palabras desde lo dormido, de los que levantan la vida para la revuelta del mundo que perdimos un día y que ahora tendrá que venir.Con Enrique Falcón la llamamos "La marcha de 150.000.000", pero su nombre bien pudiera ser también Humanidad esperada y Asamblea humana, una revuelta que comienza en primer lugar por cada uno de nosotros frente a sí mismo. Depende de ti, y de nosotros, que se desaten los pies del mundo. Que la marcha arranque" Enrique Falcón es uno de los intelectuales comprometidos que firmó el manifiesto "Contra la barbarie capitalista" en apoyo a Iniciativa Internacionalista- La solidaridad entre los pueblos. En leer más el resto del artículo.
CUERPOS
MUEVEN CUERPOS
Antonio Orihuela
para Insurgente
Ref.:
Enrique Falcón: "La marcha de
150.000.000".
(Ediciones Eclipsados, Zaragoza, 2009:
http://www.editorialeclipsados.bigcartel.com/).
272 págs. Cantos completos. Poesía.
Acompañar, resistir desde la compañía, encontrar a los otros, renombrar
el mundo desde sus heridas... no es poco lo que "La marcha de
150.000.000" se ha propuesto en el contexto hostil de nuestra sociedad
pacificada, sonámbula y hedonista, construida sobre una ciudadanía replegada y
ajena a los asuntos públicos, que ha olvidado que lo privado es público y que
lo personal e íntimo se cimienta sobre lo colectivo y lo común, lugares además
cada vez más expoliados por las ideas de la propiedad y la vida privada.
No es poco, decía, lo que este proyecto de escritura se ha
propuesto: mancharse con los crímenes del Imperio y los cuerpos de los
desrostrados. Yo también creo que vale la pena. Que ese acercarse no puede
quedarse en un vago sentimiento de solidaridad o compasión hecho de ideas,
palabras e invitaciones de papel, sino que tiene que bajar a la calle y nos
tiene que poner, en tanto cuerpos, a trabajar en organizarnos para ser un día
dignos de entrar en las casas de los pobres.
Porque situar el cuerpo en primer término, situarse sobre la
materialidad del mundo para hablar de los efectos que produce un cuerpo entre
otros cuerpos, es ligar el habla y la acción; y ya que somos cómplices de las
relaciones de dominación y explotación también podemos ser conscientes de
nuestras posibilidades personales y colectivas de encuentro, cooperación y
emancipación. La verdad, decía Spinoza, no es ningún lugar de descanso ni
ningún lugar de llegada: es el comienzo de nuestra marcha hacia las alianzas, y
una contienda.
Así que desde la primera vez que me enfrenté con ella, no he
podido dejar de ver "La marcha de 150.000.000" como un abrazo. De su boca colectiva salen
palabras para vincularnos, para así unidos abrir el mundo y poder avanzar como
un solo cuerpo que transforma la realidad con la potencia de su abrazo.
Aliarse en "La marcha..." supone, en
nuestra sociedad trivializada y postmoderna, el riesgo de mirar hacia abajo,
más allá de las estanterías de chucherías y de la publicidad, mirar hacia la
verdad última: la devastación del mundo al que se dedican no pocos mercenarios
y mercaderes de afeites. Mientras, cada vez estamos más lejos de la Belleza, más y más lejos
de un nosotros que es también un proyecto siempre aplazado de emancipación. Y
cuanto más crecen la barbarie y el daño, más dificultad encontramos para
reconocerla, decir NO al dominio y la explotación, y poner fin a la maquinaria
suicida del capital.
Vivimos tiempos terribles, tapados con palabras de una
naturalidad sospechosa. A quienes vemos al emperador pasear desnudo matando y
aniquilando en defensa del capital nos llaman anticuados, locos, radicales o
terroristas... Tal vez un día lo ensordecedor de la marcha, su ritmo de bala,
la historia de los comunes, y el aullido del mundo, alcance los ojos y los
oídos de quienes hoy se niegan a la complicidad de este abrazo, al abismo de
esta lengua viva y saqueada del nosotros. Desde ella confesamos nuestro dolor y
nuestra ira: con ella resistimos.
Porque justa es esta marcha hecha de hambre programada,
intimidación cotidiana, liquidación moral y física, detención y muerte. Por más
que disparen los sicarios contra ella, la marcha ya arrancó y va a dar a luz,
desde su lengua saqueada, a un árbol nuevo. Que nadie llore los caídos, porque
vienen con nosotros: su sueño antiguo es nuestro, con él deberemos un día
defendernos del odio. La marcha ya arrancó; así que sólo falta que os unáis a
su estremecimiento, que no agachéis la cabeza y cerréis vuestras puerta: de
hacerlo, su lumbre chica se apagará en una luz imposible, una siembra estéril.
Exponéos, uníos a esta marcha que avanza sobre la tierra cansada, los fusiles,
los relojes, el frío del mundo que hemos de disipar con nuestro sueño vivo, con
nuestras canciones de la altura de un hombre.
Esta marcha que dice agua, revolución y siega con palabras
tiernas, que aúlla sobre sus muertos de luz y vértigo, es nuestra. En ella
hemos aprendido el llanto lento de las madres locas, el grito de los
torturados, la voz de los perdidos, la cotidiana derrota, la fábrica febril de
las barricadas boreales, la piel de los que han venido desde lejos, la sal en
la frente de los vencidos... y con todos ellos hemos de dar el primer paso para
que el llanto acabe.
En la marcha está la visión del nosotros, radicalmente
dominados, pero todavía no vencidos, todavía, sí, siendo también los otros, el
mirar las cosas que ya se han definitivamente roto, el abrazo en el que somos y
en el que es posible vernos florecer, la palabra que comparte la gente humilde
que habla verdad y corazón, porque la marcha impone el ritmo al tiempo de los
hermanos, da sabor caliente a la ternura, a las manos que decidieron avanzar
repitiendo el no serviré, espantando el miedo, dejando sitio para que tú tengas
tu lugar en esta marcha que no arrancará sin ti.
La marcha es el nombre de los aniquilados, de los
devastados, de los marginados, de los hechos a golpe y hambre. La marcha es el
nombre de los que ya vienen, de los que aún viven y protestan, de los que no se
arrodillan, de los insurrectos, de los pacíficos que no hablan la lengua del
Amo, de los que alzan las palabras desde lo dormido, de los que levantan la
vida para la revuelta del mundo que perdimos un día y que ahora tendrá que
venir.
Con Enrique Falcón la llamamos "La marcha de 150.000.000", pero su nombre bien pudiera ser también Humanidad esperada y Asamblea
humana, una revuelta que comienza en primer lugar por cada uno de nosotros
frente a sí mismo. Depende de ti, y de nosotros, que se desaten los pies del
mundo. Que la marcha arranque.
-Más información: http://marchade150000000.blogsome.com/