(Un artículo de Blas López-Angulo).- El Relator Especial contra la Tortura, Manfred Nowak, ha presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU un informe sobre vulneraciones de derechos en el Estado español, en el que reitera la denuncia del régimen de incomunicación y de la política de dispersión. El reino de España no escarmienta puesto que se ha convertido en un alumno muy perezoso a la hora de “hacer los deberes”, por más que el soberbio Aznar presumiera de buen escolar en tantos terrenos, y aún, a pesar del bello talante del presidente en ejercicio. Ya el año pasado volvió a suspender el examen de la ONU. Su Comité contra la Tortura le instó de nuevo a abolir la incomunicación y mostró su disconformidad con la levedad de las condenas por estos delitos. Las penas del Código Penal son de dos a seis años de cárcel en casos graves y de uno a tres si no lo son. Apunta dicho Comité que esta calificación «no parece propiamente ser conforme al artículo 4.2 de la Convención, que estipula la obligación de todo Estado parte de castigar todos actos de tortura con penas adecuadas en las que se tenga en cuenta su gravedad». Como quiera que en estos días el Parlament de Catalunya actualiza el debate sobre la fiesta nacional, cuya abolición duerme el sueño ilustrado del liberalismo español decimonónico; otrosí: que la señora Espe y la Comunitat valenciana han proclamado casi al unísono el interés artístico, histórico o qué sé yo de esta barbaridad...ergo: no es de extrañar que en asunto de tortura, sea a toros bravos, cuerpos baserritarras (de caserío) o delincuentes comunes, la relajación castiza corra caminos afines. Me consta también que en la fiesta de los toreros y empresarios, que no de los toros, éstos últimos no son muy dados a poner denuncias contra los tratos vejatorios que sufren. Item plus de los delincuentes comunes, que más bien sufren dobles condenas por ellas, por su mala costumbre de resistencia a los agentes de la autoridad. En el caso de los presuntos terroristas (o terroristas a secas o etarras antes de juicio, como a menudo titula la prensa capitalina) sus denuncias de torturas como no se cansa de proclamar el Ministerio del Interior en matrimonio rato y consumado con la Prensa bien del país, perdón, de la Patria, de la Nación, obedecen a consignas de la banda armada, ETA (en español, la ETA). Estos borrokas demuestran ser en el fondo muy blandos, se quejan de los chichones al entrar y llegar hasta Madrid en esos modestos coches Z, pero si últimamente sólo detienen a txirrindularis (ciclistas) ¡cómo que no llevan puesta la chichonera?
Ahora en serio, ¿cuándo de estas denuncias se hace eco Amnistía Internacional o la misma ONU existe mejor respuesta que el silencio?
Porque me he enterado esta mañana gracias al diario GARA a través de la web Rebelión. Y eso que vivo en Madrid y leo a diario un resumen de prensa de todos los principales periódicos del estado…
Ah, señores de la ONU, se me olvidaba, Enrique Múgica, es el menos indicado para entender de lo indicado como observador con ecuanimidad e imparcialidad de estas funciones del llamado Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Os lo habían advertido por más de dos años, unas cuantas organizaciones, mas las habéis desestimado, este señor Defensor del Pueblo demuestra bastante a menudo estar marcado por la muerte de su hermano. Lo cual es comprensible, si bien no se deben confundir los asuntos públicos con los privados.
http://sakurambotsumamu.blogspot.com/2010/03/contra-la-tortura.html









